Reportaje sobre experiencia de navegación en el Lago Alqueva con Amieira Marina (parte 5/5)

5º día de viaje – El regreso

Lago Alqueva - Alentejo - PortugalNos despertamos con la embarcación siendo levemente azotado por el agua. Aquella mañana hacía viento y el cielo se presentaba nublado, como si fuese el presagio de la despedida. El clima nos había dado tregua desde el primer día pero para el final nos iba a enseñar cómo pilotar teniendo en cuenta las ráfagas de viento. Algo esencial para el correcto manejo manejo del barco, por otra parte.

 

 

 

Lago Alqueva - AlentejoDado que habíamos quedado en devolver el barco-casa a Amieira Marina con las 17:00 como límite, nos lo tomamos con mucha calma a la hora de volver. No teníamos ninguna prisa. De modo que le imprimimos a la nave una velocidad muy baja y todos y cada uno de nosotros aprovechamos para saborear las que sabíamos eran nuestras últimas horas a bordo. Pusimos música, charlamos, hicimos las fotos que pudimos y en marcha iniciamos algo que suele ser muy típico en este tipo de despedidas como es balance y recordar los buenos y malos momentos (sobre todo los buenos, que eran más).

 

 

El tiempo nos impidió bañarnos, ya que la temperatura había bajado bastante, pero no así darnos una última comilona a base de las sobras (media tonelada de espaguetis, chopped, salchichas, queso, chorizo…) que no dudamos en mezclar en una bandeja que pusimos al horno. La falta de apetito no fue nunca un problema para nosotros y no dejamos la fuente de cristal abrillantada. Ahí no quedó nada, como debía ser.

Lago AlquevaY el viaje llegó a su fin una hora antes de lo previsto. A las 16:00 hora devolvimos el barco en Amieira Marina. Con las maletas de vuelta al coche volvimos a tocar tierra. Pero no dejamos de sentir el bamboleo que se tiene durante las horas posteriores a bajarse de un barco en el que has estado mucho tiempo. En total cinco días en la que ya considerábamos nuestra casa.

 

 

 

 

Barco-casa en el Lago AlquevaSiempre echaré de menos la compañía del lago, el buen equipo que hicimos y aquellas mágicas puestas de Sol que vislumbrábamos desde cubierta Pero tengo claro que quiero repetir la experiencia de viajar en un barco-casa sin permisos donde el patrón no nace sino que se hace a base a aprender e ir tomando confianza. Siempre pensé que había nacido con los pies en el suelo pero desde hace algunos días sólo pienso en regresar… y seguir navegando.

 

 

 

No puedo despedir este artículo sin dar las gracias a mi equipo de grumetes capitanes sin los cuales esto no hubiera sido igual. Rebeca, Pablo, Araceli, Juan Pedro, María y Manu, siempre estaremos prestos para seguir abordando juntos los buenos momentos que nos regala la vida. ¡Soltad amarras!

Autor : Sele

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